Avances científicos y tecnológicos para combatir una de las plagas más devastadoras de la ganadería mexicana.

Con la participación de más de 422 mil productores capacitados y la instalación de 576 mil trampas, México avanza en la lucha contra el gusano barrenador del ganado (GBG), una plaga que amenaza la sanidad animal y la economía rural. La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) propone integrar herramientas como la biotecnología y la edición genética para erradicar este flagelo de manera más efectiva.

  • ✅ Más de 576 mil trampas instaladas y 11 millones de moscas capturadas gracias al programa Sembrando Vida.
  • ✅ Participación de 422 mil productores capacitados en estrategias de prevención y control del GBG.
  • ✅ Propuesta de integrar biotecnología y edición genética para soluciones más eficaces y sostenibles.
  • ✅ Estrategia Nacional de Atención al GBG busca articular ciencia, acciones territoriales y políticas públicas.
  • ✅ México cuenta con capacidad científica y tecnológica para enfrentar la plaga, pero requiere marcos regulatorios adecuados.
  • ✅ Campañas de prevención y difusión en lenguas originarias como maya, wixárika, mixteco, zapoteco, mazateco y náhuatl.

Ternero con infección en la oreja.
Foto: mailen · Fuente: Wikimedia Commons · Dominio público · Uso editorial


El gusano barrenador del ganado (GBG), conocido científicamente como *Cochliomyia hominivorax*, es una de las plagas más destructivas para la ganadería en México y el mundo. Este parásito, cuyas larvas se alimentan de tejidos vivos de animales, puede causar la muerte del hospedador si no se trata a tiempo. Ante este escenario, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) ha reunido a expertos de más de 15 instituciones de educación superior y centros de investigación para fortalecer la Estrategia Nacional de Atención al GBG, incorporando avances en biotecnología y edición genética como herramientas clave para su control y erradicación.

El gusano barrenador: un histórico flagelo para la ganadería

El GBG no es una plaga reciente. Su presencia en América data de la época precolombina, pero fue en el siglo XX cuando se convirtió en un problema de escala continental. En México, el primer registro oficial de su impacto data de los años 40, cuando se implementaron las primeras campañas de erradicación con métodos tradicionales, como el uso de insecticidas y el sacrificio de animales infestados. Sin embargo, estos métodos resultaron insuficientes para contener su expansión, especialmente en regiones con climas cálidos y húmedos, como el sureste del país.

A lo largo de las décadas, el GBG ha generado pérdidas económicas millonarias. Según estimaciones de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el costo anual de su control y los daños a la ganadería asciende a más de 2 mil millones de pesos. Además de las pérdidas económicas, la plaga afecta directamente la seguridad alimentaria, ya que reduce la productividad de carne y leche, productos esenciales en la dieta mexicana.

Ante este panorama, el gobierno federal, en colaboración con instituciones científicas y productores rurales, ha buscado alternativas innovadoras. En 2026, la Secihti dio un paso fundamental al proponer la integración de biotecnología y edición genética en la estrategia nacional, un enfoque que podría marcar un antes y un después en la lucha contra esta plaga.

La estrategia nacional: monitoreo, prevención y tecnología

La Estrategia Nacional de Atención al GBG, presentada en abril de 2026, se basa en tres ejes fundamentales: monitoreo, prevención y tecnología. El monitoreo se realiza mediante la instalación de trampas y la captura de moscas, mientras que la prevención incluye campañas de difusión en lenguas originarias y la capacitación de productores. Sin embargo, el elemento innovador es la incorporación de tecnologías avanzadas.

Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secihti, destacó que México posee una sólida capacidad científica y tecnológica para enfrentar el GBG, pero subrayó la necesidad de aprovechar herramientas como la biotecnología y la edición genética. Estas tecnologías podrían permitir el desarrollo de moscas estériles o resistentes al parásito, reduciendo su población de manera sostenible y sin depender exclusivamente de químicos, que pueden generar resistencia en las plagas y dañar el medio ambiente.

La edición genética, en particular, ofrece la posibilidad de modificar genes específicos en las moscas del GBG para que no puedan reproducirse o para que sus larvas no sobrevivan. Este enfoque, ya probado con éxito en otras especies como el mosquito *Aedes aegypti*, transmisor del dengue, podría adaptarse al GBG con resultados prometedores. Además, la biotecnología permite el desarrollo de vacunas y tratamientos más eficaces para el ganado infestado.

La participación de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) ha sido clave para avanzar en estas investigaciones. Estos centros trabajan en proyectos que incluyen el mapeo genético del GBG y la identificación de genes críticos para su supervivencia.

Sembrando Vida y la participación comunitaria

Uno de los pilares de la estrategia es el programa Sembrando Vida, que ha capacitado a más de 422 mil productores en técnicas de prevención y control del GBG. A través de este programa, se han instalado más de 576 mil trampas y capturado más de 11 millones de moscas en lo que va del año. Además, se han realizado campañas de difusión en lenguas originarias, como maya, wixárika, mixteco, zapoteco, mazateco y náhuatl, para garantizar que la información llegue a las comunidades más vulnerables.

La participación comunitaria es esencial, ya que los productores son los primeros en detectar la presencia del GBG en sus hatos. La Secihti ha implementado talleres prácticos donde se enseña a identificar los síntomas de infestación, como heridas en los animales que no cicatrizan, y a aplicar tratamientos oportunos. También se promueve el uso de prácticas ganaderas sostenibles, como el manejo adecuado de residuos orgánicos, que reducen los criaderos de moscas.

Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, subsecretaria de Ciencia y Humanidades de la Secihti, enfatizó que la estrategia debe priorizar las acciones preventivas en campo. “El tratamiento oportuno de heridas en animales y la difusión de prácticas accesibles para productores son fundamentales para reducir la incidencia del parásito”, señaló. Además, destacó la importancia de que las políticas públicas estén respaldadas por evidencia científica, evitando soluciones improvisadas que puedan agravar el problema.

Desafíos y proyecciones: hacia una erradicación sostenible

A pesar de los avances, la implementación de la estrategia enfrenta desafíos. Uno de los principales es la resistencia de algunos productores a adoptar nuevas tecnologías, ya sea por desconfianza o por limitaciones económicas. Para superar este obstáculo, la Secihti ha establecido alianzas con organizaciones no gubernamentales y cooperativas ganaderas para facilitar el acceso a herramientas y capacitación.

Otro reto es la necesidad de marcos regulatorios claros que permitan la aplicación de biotecnología y edición genética en el campo. México ya cuenta con una Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, pero su aplicación en el caso del GBG requiere ajustes específicos. Ruiz Gutiérrez destacó que se trabaja en un protocolo interinstitucional que involucre a la Sader, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

A mediano plazo, los expertos esperan que la combinación de métodos tradicionales y tecnologías avanzadas permita reducir la población del GBG en un 80% en las zonas más afectadas. Además, se proyecta que, en cinco años, México podría ser el primer país en erradicar completamente el GBG en su territorio, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos y Libia, donde esta plaga fue controlada con éxito en las décadas de 1960 y 1990, respectivamente.

Sin embargo, el éxito de esta estrategia no depende únicamente de la ciencia y la tecnología. También requiere un compromiso político sostenido y la asignación de recursos suficientes. En un contexto de restricciones presupuestales, la Secihti ha abogado por la creación de un fondo especial para la investigación y aplicación de soluciones innovadoras, así como por la colaboración internacional con países que ya han enfrentado con éxito al GBG.

El impacto económico y social de la estrategia

La erradicación del GBG no solo beneficiaría a la ganadería, sino que tendría un efecto dominó en la economía rural. Según cálculos de la Sader, cada peso invertido en el control de esta plaga genera un retorno de hasta 10 pesos en ahorros para los productores y en la reducción de pérdidas económicas. Además, al mejorar la productividad ganadera, se fortalecería la seguridad alimentaria del país y se impulsaría la exportación de carne y lácteos.

Para las comunidades rurales, especialmente aquellas en situación de pobreza, la reducción del GBG significaría una mejora en su calidad de vida. La ganadería es una de las principales fuentes de ingresos en muchas regiones de México, y la presencia del GBG limita su potencial. Con su control, los productores podrían aumentar sus ingresos y reinvertir en sus comunidades, generando un círculo virtuoso de desarrollo.

Además, la estrategia contribuiría a la conservación de la biodiversidad. El uso excesivo de insecticidas para combatir el GBG ha generado daños colaterales en especies no objetivo, como abejas y otros polinizadores. La biotecnología y la edición genética ofrecen alternativas menos invasivas, que respetan el equilibrio ecológico.

Lecciones internacionales y el camino a seguir

México no está solo en esta batalla. Países como Cuba, Jamaica y Sudáfrica han implementado estrategias similares para combatir el GBG, con resultados alentadores. En Cuba, por ejemplo, la combinación de métodos tradicionales y la liberación de moscas estériles logró reducir la población del parásito en un 90% en menos de una década. Estos casos demuestran que, con voluntad política y recursos adecuados, la erradicación del GBG es posible.

Sin embargo, también hay lecciones que aprender de los fracasos. En algunos países de Centroamérica, la falta de coordinación entre gobiernos y productores llevó al resurgimiento del GBG años después de su aparente erradicación. Para evitar este escenario, la Secihti ha insistido en la importancia de la articulación interinstitucional y la participación comunitaria desde las etapas iniciales del proyecto.

En los próximos meses, se espera que se publiquen los primeros resultados de los proyectos piloto de edición genética y biotecnología aplicados al GBG. Estos resultados serán clave para ajustar la estrategia y escalar su implementación a nivel nacional. Además, se realizarán mesas de trabajo con productores, científicos y autoridades para evaluar el progreso y definir los próximos pasos.

Conclusión: una apuesta por la innovación y la sostenibilidad

La lucha contra el gusano barrenador del ganado en México representa un ejemplo de cómo la ciencia, la tecnología y la participación comunitaria pueden unirse para resolver un problema complejo. La estrategia impulsada por la Secihti no solo busca controlar una plaga, sino sentar las bases para un modelo de desarrollo rural más sostenible e innovador.

Con la integración de biotecnología y edición genética, México tiene la oportunidad de convertirse en un líder mundial en el control de plagas ganaderas. Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de la continuidad de las políticas públicas, la asignación de recursos y, sobre todo, del compromiso de todos los actores involucrados: gobierno, científicos, productores y sociedad civil.

En un mundo donde la seguridad alimentaria y la sostenibilidad son prioridades globales, la experiencia mexicana podría servir como un caso de estudio para otros países. La erradicación del GBG no es solo una meta técnica, sino un paso hacia un futuro donde la innovación y la naturaleza puedan coexistir en armonía.


La erradicación del gusano barrenador del ganado en México es un desafío que trasciende lo técnico: es una oportunidad para demostrar que la innovación, la ciencia y la participación comunitaria pueden transformar realidades. Con una estrategia integral que combine tradición y tecnología, México avanza hacia un futuro donde la ganadería y el medio ambiente no sean enemigos, sino aliados. El éxito de esta iniciativa no solo aliviará las pérdidas económicas de los productores, sino que sentará un precedente para otras regiones del mundo que enfrentan plagas similares. El camino es largo, pero con determinación y cooperación, la meta es alcanzable.