Ciencia
Un grupo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de la Laguna ha identificado dos exoplanetas gigantes en tránsito, los más jóvenes y con los periodos orbitales más largos jamás registrados. Este hallazgo, realizado mediante la combinación de datos de telescopios espaciales y observatorios terrestres, abre nuevas perspectivas en el estudio de la formación y evolución de los sistemas planetarios.
- ✅ Descubrimiento pionero: Dos planetas jóvenes, denominados B y C, orbitan la estrella HD 114082, ubicada a 311 años luz de la Tierra. Son gigantes gaseosos con radios superiores al de Júpiter pero con masas bajas, lo que los clasifica como ‘planetas esponjosos’.
- ✅ Periodos orbitales récord: El planeta B completa una órbita en 225,5 días terrestres, mientras que el planeta C lo hace en 314 días. Estas órbitas son casi circulares y están perfectamente alineadas, un fenómeno poco común en sistemas tan jóvenes.
- ✅ Método de detección innovador: El hallazgo se logró combinando datos de los telescopios espaciales TESS y Cheops, junto con observaciones de telescopios terrestres. El método de tránsito, que mide la disminución de la luz estelar cuando un planeta pasa frente a su estrella, es especialmente complejo en sistemas jóvenes debido a la actividad estelar.
- ✅ Importancia científica: Este descubrimiento es clave para entender la formación de planetas gaseosos y su evolución temprana. La baja densidad de estos planetas sugiere que podrían estar en una fase de expansión atmosférica, un fenómeno que aún no se comprende完全.
- ✅ Equipo investigador: El hallazgo fue posible gracias a la colaboración de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de la Laguna, demostrando el alto nivel de la ciencia española en el campo de la astrofísica.
- ✅ Rareza astronómica: La probabilidad de detectar planetas jóvenes con órbitas tan amplias mediante el método de tránsito es extremadamente baja, lo que convierte este descubrimiento en una rareza extrema en la astronomía moderna.

El universo nunca deja de sorprendernos. En esta ocasión, un equipo de científicos españoles ha escrito una nueva página en la historia de la astrofísica al descubrir dos planetas jóvenes con características únicas: son los exoplanetas en tránsito más jóvenes y con los periodos orbitales más largos jamás observados. Este hallazgo, realizado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de la Laguna, no solo amplía nuestro conocimiento sobre la formación de sistemas planetarios, sino que también desafía algunas de las teorías existentes sobre la evolución de los gigantes gaseosos.
Un sistema estelar en plena juventud
El sistema en cuestión, HD 114082, es una joven estrella de tipo F que aún conserva su disco de escombros y polvo, un vestigio de su formación. Según explica el divulgador científico Doctor Fisión, “este sistema es una auténtica joya para los astrónomos, ya que nos permite estudiar cómo se forman y evolucionan los planetas en sus etapas más tempranas”. La estrella HD 114082, aunque más masiva que nuestro Sol, es significativamente más joven, con una edad estimada en unos 15 millones de años, un suspiro en términos astronómicos.
Los dos planetas descubiertos, denominados B y C, orbitan esta estrella en lo que se conoce como “tránsito”, es decir, pasan frente a ella desde nuestra perspectiva, provocando una disminución temporal en su brillo. Este método, aunque efectivo, es extremadamente difícil de aplicar en sistemas jóvenes debido a la alta actividad estelar, que puede enmascarar las señales de los planetas. Sin embargo, la combinación de datos de los telescopios espaciales TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) y Cheops (Characterising Exoplanet Satellite), junto con observaciones de telescopios terrestres, permitió a los investigadores superar este obstáculo y captar los sutiles tránsitos de ambos mundos.
Características únicas de los nuevos exoplanetas
Los planetas B y C son gigantes gaseosos, similares a Júpiter en cuanto a su tamaño, pero con una masa significativamente menor. Esta baja densidad ha llevado a los científicos a describirlos como “planetas esponjosos”, una categoría que aún genera debate en la comunidad astronómica. Según los datos obtenidos, el planeta B tiene un año de 225,5 días terrestres y orbita a una distancia de 0,8 unidades astronómicas de su estrella, mientras que el planeta C, con un año de 314 días, se encuentra casi a la misma distancia que separa la Tierra del Sol.
Lo más fascinante de estos planetas no es solo su tamaño o su distancia a la estrella, sino sus órbitas. Ambos se mueven en trayectorias casi circulares y perfectamente alineadas, un fenómeno poco común en sistemas tan jóvenes. “Este tipo de órbitas sugiere que los planetas se formaron en un disco protoplanetario estable y no han sufrido perturbaciones significativas desde entonces”, explica uno de los investigadores del proyecto. Esta estabilidad es clave para entender cómo evolucionan los sistemas planetarios y por qué algunos terminan como nuestro Sistema Solar, mientras que otros dan lugar a mundos caóticos y excéntricos.
Un desafío para las teorías de formación planetaria
El descubrimiento de estos planetas plantea importantes preguntas sobre cómo se forman los gigantes gaseosos. Las teorías actuales sugieren que estos planetas se crean a partir de un núcleo rocoso que, una vez alcanzada una masa crítica, comienza a acumular grandes cantidades de gas de forma descontrolada. Sin embargo, la baja densidad de los planetas B y C parece contradecir este modelo. “Estos planetas podrían estar en una fase de expansión atmosférica, donde su atmósfera aún no se ha estabilizado”, comenta otro de los autores del estudio.
Además, la detección de planetas jóvenes con órbitas tan amplias es extremadamente rara. La probabilidad de que un planeta en tránsito pase frente a su estrella desde nuestra perspectiva es baja, y esta probabilidad disminuye aún más cuando hablamos de órbitas largas. “Es como encontrar una aguja en un pajar, pero en este caso, la aguja son dos planetas y el pajar es el universo”, señala un astrónomo no vinculado al estudio.
La importancia de la colaboración internacional y local
Este hallazgo no habría sido posible sin la combinación de tecnologías avanzadas y la colaboración entre científicos de diferentes instituciones. Los telescopios TESS y Cheops, ambos de la Agencia Espacial Europea (ESA), fueron fundamentales para detectar los tránsitos, mientras que los observatorios terrestres, como el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma, proporcionaron datos complementarios que confirmaron la existencia de los planetas.
El Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de la Laguna han demostrado una vez más que España es un referente en el campo de la astrofísica. “Este descubrimiento es un testimonio del talento y la dedicación de nuestros investigadores, así como de la importancia de invertir en ciencia y tecnología”, afirma el director del instituto. Además, el hallazgo subraya la necesidad de seguir desarrollando misiones espaciales y telescopios más potentes, capaces de detectar planetas en sistemas aún más jóvenes y distantes.
Un paso adelante en la búsqueda de vida más allá de la Tierra
Aunque los planetas B y C no son candidatos para albergar vida, su estudio es crucial para entender las condiciones en las que pueden surgir mundos habitables. “Cada nuevo exoplaneta que descubrimos nos acerca un poco más a responder la gran pregunta: ¿estamos solos en el universo?”, señala un experto en astrobiología. La identificación de planetas jóvenes como estos permite a los científicos analizar cómo evolucionan las atmósferas y los climas en otros mundos, información que podría ser clave en la búsqueda de planetas similares a la Tierra.
Además, el estudio de sistemas como HD 114082 ayuda a los astrónomos a entender mejor la diversidad de los sistemas planetarios. “No todos los sistemas son como el nuestro. Algunos tienen gigantes gaseosos en órbitas cercanas a su estrella, mientras que otros, como este, los tienen en órbitas más distantes y jóvenes. Esto nos muestra que la naturaleza es mucho más creativa de lo que imaginamos”, concluye el divulgador científico Doctor Fisión.
El futuro de la astrofísica: más preguntas que respuestas
Este descubrimiento es solo el comienzo. Los investigadores ya planean realizar observaciones más detalladas de los planetas B y C utilizando telescopios como el James Webb, que podría proporcionar información sobre la composición de sus atmósferas. “Queremos saber de qué están hechos estos planetas, cómo evolucionarán en el futuro y si podrían tener lunas capaces de albergar vida”, explica uno de los científicos del equipo.
El hallazgo también abre nuevas líneas de investigación. Por ejemplo, ¿existen más planetas en el sistema HD 114082? ¿Podrían estos planetas tener sistemas de anillos o lunas como los gigantes gaseosos de nuestro Sistema Solar? Estas preguntas, junto con muchas otras, mantendrán ocupados a los astrónomos durante años.
Lo que es claro es que, una vez más, el universo nos ha demostrado que aún nos queda mucho por descubrir. Y en esta ocasión, el mérito es, en gran parte, de un equipo de científicos españoles que, con su curiosidad y perseverancia, han logrado escribir un nuevo capítulo en la historia de la astronomía.
Este descubrimiento no solo enriquece nuestro conocimiento sobre la formación de planetas, sino que también destaca el papel clave de la ciencia española en la astrofísica global. Los planetas B y C, con sus órbitas récord y baja densidad, son un recordatorio de que el universo aún guarda secretos por revelar. La colaboración entre telescopios espaciales y terrestres, junto con el talento de los investigadores, ha permitido este hito histórico.