Explorando los misterios del cosmos: La ciencia detrás de los agujeros negros
La investigadora Donaji Esparza del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM revela los secretos de los núcleos galácticos y sus ecos en el universo.
- ✅ Los núcleos galácticos brillan por millones de años, pero su fase activa no es permanente.
- ✅ Los agujeros negros supermasivos son el corazón de las galaxias, aunque no siempre son visibles.
- ✅ Los ‘fantasmas’ del universo son huellas de actividad pasada, observables a través del espectro electromagnético.

Foto: NASA/CXC/Rutgers/J. Hughes; NASA/STScI · Fuente: Wikimedia Commons · Dominio público · Uso editorial
El corazón de las galaxias
Esparza explicó que una galaxia es un conjunto de estrellas, gas y polvo unidos por gravedad. Sin embargo, su enfoque se centró en el núcleo galáctico, la parte central que puede brillar por miles de millones de años. ‘Son como corazones de las galaxias, pero no laten para siempre’, afirmó la científica.
Los agujeros negros supermasivos
En el centro de estos núcleos se encuentran los agujeros negros supermasivos, regiones del espacio que contienen millones de soles. ‘Si el planeta Tierra tuviera un agujero negro, tendría que contener todas sus ciudades y territorios al tamaño de una canica’, ilustró Esparza. Aunque no se pueden ver directamente, su presencia se manifiesta a través de las nubes de gas y polvo que los rodean.
Cuando estas nubes pasan cerca del agujero negro, este comienza a comer todo ese material, generando un brillo observable desde lejos. Este brillo, sin embargo, no es eterno. Esparza señaló que una galaxia puede mantener este brillo entre diez a la siete y diez a la nueve años, una duración que equivale a 125 mil vidas humanas.
Los fantasmas del universo
Esparza destacó que, incluso cuando el núcleo galáctico se apaga, las huellas de su actividad pasada siguen siendo visibles. ‘Es como una vela que se apaga, pero cuyo humo sigue siendo visible’, comparó. Estos ‘fantasmas’ se manifiestan a través del gas brillante, el polvo caliente, los chorros de radio y las burbujas gigantes que salen del centro de la galaxia.
La investigadora explicó que estos ecos del pasado pueden observarse a través del espectro electromagnético, utilizando telescopios especiales que detectan la luz de rayos x, el infrarrojo, las ondas de radio y el óptico.
Para encontrar estos fantasmas, Esparza mencionó el proyecto Galaxy Zoo, una iniciativa creada por universidades de Estados Unidos y grupos de trabajo en Europa. Este proyecto invita a voluntarios a clasificar galaxias según imágenes tomadas desde diferentes telescopios, sin necesidad de ser astrónomos.
La exploración de los núcleos galácticos y sus ecos nos permite entender mejor la historia y la evolución del universo. Gracias a la tecnología y la colaboración internacional, seguimos descubriendo los secretos que guardan las profundidades del cosmos.