El legado perdido de Arquímedes y su impacto en la ciencia moderna

Archimedes of Syracuse.

Foto: Gottlieb Friedrich Riedel · Fuente: Wikimedia Commons · Dominio público · Uso editorial

Un tratado revolucionario de la Grecia clásica fue raspado, reutilizado y convertido en libro de rezos.

  • ✅ Un manuscrito de Arquímedes fue borrado y reutilizado por monjes medievales.
  • ✅ La tecnología moderna reveló textos ocultos con rayos X y luz ultravioleta.
  • ✅ El Palimpsesto de Arquímedes contenía conceptos adelantados a su tiempo.

La historia de la ciencia nunca es lineal. Entre descubrimientos y olvidos, también hubo retrocesos provocados por el azar y la escasez. Uno de los más llamativos fue el Palimpsesto de Arquímedes, una obra borrada y reescrita por monjes medievales sin saber que destruían un adelanto que habría cambiado la historia de la tecnología siglos antes.

Una joya borrada en la Edad Media

En el siglo II a.C., Arquímedes escribió el Método de los teoremas mecánicos, un texto que contenía principios de lo que hoy llamamos matemáticas combinatorias. Aquello era la semilla de la física teórica y de la ingeniería moderna. Pero con el paso del tiempo, el pergamino que lo contenía fue raspado y reutilizado para escribir salmos. En la Edad Media, el pergamino era un material caro, y la práctica de reciclarlo —llamada palimpsesto— era común.

El hallazgo de un filólogo danés

En el año 1906, Johan Ludvig Heiberg, filólogo de origen danés, examinaba manuscritos medievales cuando encontró un ejemplar peculiar. Bajo los rezos monásticos se distinguían trazos de un texto más antiguo. No tardó en deducir que lo que estaba oculto eran fragmentos de Arquímedes. Se trataba de un hallazgo monumental: entre las líneas borradas aparecía el primer intento de aplicar el razonamiento mecánico y la combinatoria al estudio de la naturaleza.

De la subasta a la ciencia moderna

El manuscrito desapareció durante décadas hasta que, en los años 90, un comprador anónimo lo adquirió por dos millones de dólares. Fue entonces cuando un equipo interdisciplinario recurrió a tecnologías punteras —ultravioleta, infrarrojos y rayos X— para revelar el texto oculto. Lo que emergió de aquellas páginas confirmaba la sospecha: Arquímedes había adelantado en más de 18 siglos conceptos que la humanidad redescubrió con Newton y Leibniz en el XVII.

La paradoja es que los monjes que borraron el texto no sabían nada de lo que tenían entre manos. Su intención no era frenar el progreso, sino aprovechar un recurso escaso. Sin embargo, el resultado fue que la humanidad perdió durante siglos una parte fundamental de su patrimonio intelectual. Hoy el Palimpsesto de Arquímedes es símbolo de lo que pudo ser y no fue: una historia alternativa en la que la revolución tecnológica habría llegado mucho antes.


El Palimpsesto de Arquímedes nos recuerda la fragilidad del conocimiento y cómo el azar y la historia pueden borrar avances que podrían haber cambiado el curso de la humanidad. Es un recordatorio de la importancia de preservar y valorar nuestro patrimonio intelectual.